Ella es una escritora, traductora y profesora de idioma sueco y literatura en la Universidad de San Petersburgo. Ha impartido clases sobre la historia y la cultura rusa en Suecia y durante muchos años ha sido la traducción de la poesía sueca al ruso.
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lunes, 25 de marzo de 2013
martes, 12 de febrero de 2013
Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.
http://orienteymediterraneo.com/letras_35.html
Adicción a la nicotina y otras obsesiones. 18 relatos griegos, de VV.AA.
Edición de María López Villalba y Leandro García Ramírez
En los relatos seleccionados… existen al menos dos denominadores comunes: la nacionalidad griega de los escritores; y, en segundo lugar, que los dieciocho relatos participan, de una manera u otra, de cierta dosis de obsesión, de rareza inquietante, en ocasiones enfermiza e incluso letal.
«Los dieciocho relatos de esta interesante selección… funcionan como un excelente muestrario de las tendencias y estilos de autores de varias generaciones… Una narrativa ambiciosa, moderna y digna de ser descubierta».
Autoras y autores: Evyenios Aranitsis (1955), Ioana Caristiani (1952), Veroniki Dalacura(1952), Sotiris Dimitríu, (1955), Maria Efstaciadi, Michel Fais (1957), Epaminondas Gonatás (1924), Tasos Gudelis (1949), Jristos Jomenidis (1966), Elena Marutsu (1967), Sofía Nicolaídu (1968), Dimitris Nolas (1940), SiranaSateli (1951), María Saúsi (1953-2005), Yorgos Scambardonis (1953), Zomás Scasis, (1953), Ersi Sotiropulu (1953), Zanasis Valtinós (1932)
Edición de María López Villalba y Leandro García Ramírez
«Los dieciocho relatos de esta interesante selección… funcionan como un excelente muestrario de las tendencias y estilos de autores de varias generaciones… Una narrativa ambiciosa, moderna y digna de ser descubierta».
Guillermo Busutil, La Opinión de Málaga, 29/10/2005
«La colección de María Villalba y Leandro García Ramírez apuesta por autores nacidos desde los años cincuenta y no plantea tanto la ligazón entre literatura e historia como una clasificación por obsesiones… El volumen expresa bien el empeño de los nuevos narradores en sorprender y destacar…»
Miguel Bayón, «Dos veces Grecia», El País-Babelia, 12/11/2005
Ficha técnica: - Autores: VV.AA. - Título: Adicción a la nicotina - Subtítulo: 18 relatos griegos - Traducido del griego Natalia Baena, Rosario Carrillo, Mª del Carmen Colombo, Esther Cruz, María Enguix, Vicente Fernández, Álvaro García, Leandro García, Noelia González, Francisco González, Antonia María Guerrero, María López, Clara Lucas, Silvia Moreno, Ioana Nicolaídu, Julia Osuna, Maribel Ponce, María Recuenco, Eva María Ruiz, Laura Salas, y Noemí Saura - Año edición: 2005 - Colección letras del oriente y del mediterráneo, 30 - Nº de páginas: 242 - ISBN: 978-84-96327-20-50 - EAN: 978-84-96327-20-7 - PVP: 15 euros
sábado, 24 de noviembre de 2012
25 de Noviembre. Día contra la violencia de género.
25 de noviembre: Día Internacional de Lucha contra la
violencia de género
Violencia contra las mujeres…así prefiero llamarlo. El género y el número no son objeto
de violencia, sólo son categorías gramaticales.
La violencia es parte de nuestro
ser de humanos (Gandhi así lo pensaba) y de nuestro ser de animales que tienden
a aplicar la llamada “ley de la jungla”
en su entorno en ausencia de mecanismos de autocontrol y como voluntad de
poder.
Vivimos en una sociedad violenta
en la que la fuerza es incluso una cuestión de estética. La propia sociedad, a
través de los medios de comunicación de masas y sobre todo de la televisión,
crea unos estereotipos vinculados a imágenes y roles sociales para todas las
personas, hombres y mujeres, desde la más temprana edad.
La violencia no se manifiesta sólo
en golpes, como parece entender la gente más joven, hay muchos métodos para
someter a otros a la voluntad de uno, para hacerles daño, para hacerles sufrir,
para hacerles sentir fracasados, derrotados, discriminados y aislados. Por eso
en este día queremos manifestarnos:
—Contra el modelo estético de
mujer impuesto desde niñas a través de unas muñecas de Mattell, modelo de mujer
que no se sostiene de pie.
—Contra el modelo de mujer que
debe decir siempre SI.
—Contra el modelo de compañero
tipo “Action man”, el héroe que
tiene como misión defender el honor de la dama.
—Contra el modelo paternal del
hombre que trabaja fuera de casa y es el que trae el dinero.
—Contra el modelo en el que la
mujer debe ser esposa, amante, madre, trabajadora fuera y dentro de la casa,
cocinera, planchadora…
—Contra el modelo en el que la
mujer pasa a ser defensora del territorio de su hombre.
—Contra el modelo del líder
fuerte, duro, sin sentimientos, con un ego más grande que su cuerpo.
—Contra todo aquello que sea
discriminatorio, ofensivo, vejatorio y considere a la mujer como persona
diferente del hombre, como seres humanos que somos todos, tenemos el mismo
derecho a la vida recogido en la
Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
No hemos reivindicado históricamente
la igualdad de derechos para asumir nosotras el rol que los hombres han tenido
en el pasado, sino para construir una nueva sociedad en la que no sean
discriminados ni hombres ni mujeres por su condición sexual, ni por ninguna
otra circunstancia. Entendemos que esta nueva sociedad sólo se construye a través
de la educación, incluyendo la transformación de los estereotipos culturales.
¿Qué pasa con Eva?
Mi nombre en este momento
es Eva, la mujer, la primera mujer y hoy quiero pensar como si tuviera
diecisiete años.
Desde que estaba en la
escuela infantil en todos los sitios y las personas que me han rodeado han
hablado de novios y curiosamente a la mayoría de las niñas siempre nos gustaba
el mismo niño, el más atrevido, el más descarado, el matón que siempre ganaba
las peleas, al que imponía sus criterios a todos los demás a la fuerza y el que
elegía a su chica entre todas nosotras y se dejaba querer por todas, siempre
que le consintieran todo.
Me encantan los comics,
sobre todo los anime, esos dibujos japoneses que cuentan historias de eternos
adolescentes de enormes ojos sin expresión embarcados en batallas continuas:
Los chicos contra monstruos y personajes demoníacos y las chicas, entre ellas,
para obtener el amor del guerrero más fuerte. En esas historias, como en otras
de vampiros, de ángeles y demonios y de todo un desfile de personajes fantásticos,
los personajes femeninos son capaces de hacer cualquier cosa por conseguir el
amor del héroe.
¿A quién le interesan los
chicos buenos? Son estudiosos, responsables y aburridos, no les gusta ir a las
grandes fiestas, ni tomar alcohol, ni ninguna de las cosas que hacen la vida más
interesante. Los chicos malos son mucho más atractivos. Por eso cuando una
chica tiene la suerte de que un chico así, esta nueva versión de Caín, se fije
en ella, tiene que hacer todo lo posible para hacerle feliz.
Hace tres meses conocí a
Akira. No sé cómo se fijó en mí ni por qué
me ha elegido, pero siento que he triunfado. Todas mis amigas me envidian y me
odian, de hecho se han alejado de mí y yo lo prefiero. Me pone enferma pensar
que alguna pueda intentar quitármelo, de hecho sé que hay varias que ya lo están
haciendo. Continuamente le tengo que enviar mensajes al what’s app , aunque
casi nunca me contesta, lo que me produce una angustia enorme, pero es que
necesito saber dónde está y con quién.
En las redes sociales
investigo todo los post que pega y examino sus fotos detenidamente para
comprobar si hay alguna de estas … zorras a su
alrededor.
Me cuesta reconocer que
muchas veces me siento mal y herida porque me da voces, me insulta y el sábado
pasado llegó a pegarme, pero creo que es porque me quiere y también porque
estaba muy pasado… Es terrible, pero a veces deseo que
ocurran cosas como éstas, sólo porque después me busca apasionadamente y me
pide perdón… Cada vez estoy más sola, pero creo que me
tiene que bastar con que él me quiera y me haya elegido a mí.
Esta pequeña historia de
ficción literaria sólo es una excusa para llamar la atención sobre cosas
extremadamente importantes y que parece que se están olvidando
—Nadie que te quiere de
verdad te hace daño.
—El propio respeto y
dignidad nunca deben perderse.
—Una relación
satisfactoria es aquella en la que ambas personas pueden actuar libremente y
desde la igualdad.
—Nunca debes dejar de ser
quién eres para contentar a otra persona
—Debemos mantener una
actitud de TOLERANCIA CERO a la violencia como base de las relaciones con las
personas de otro sexo.
Mujeres escritoras. Excelente página literaria.
http://www.womenwriters.nl/index.php/Emilia_Pardo_Bazan
Este sitio web se dirige a estudiantes, investigadores y otras personas interesadas en la escritura de las mujeres. Se presenta e invita a la investigación sobre la escritura de la mujer (antes de 1900) hizo posible gracias a la base de datos WomenWriters . Finalidad de este fichero es la de contener y presentar el material fuente que permite estudiar la posición de las escritoras ocupada en el campo literario de sus días.
Este sitio web pretende también dar a conocer esta colaboración internacional y proporcionar resultados preliminares de la investigación en este campo - como ejemplos para los estudiantes y para aquellos que estén dispuestos a participar en la red NEWW, creada dentro del proyecto Nuevos enfoques para la escritura Europeo de Mujeres(financiado por el NWO Organización Holandesa para la Investigación Científica; 2007-2010), actualmente funcionando como COST Action IS0901 "Escritores mujeres en la historia " (2009-2013).
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martes, 12 de junio de 2012
Natalia Tolstaya
Natalia Tolstaya
(Elabuga, Rusia, 1943)
Ha escrito, entre otros, una selección de cuentos cortos en la revista literariaZvezda (1993-2006), los libros Dvoje (2002, de dos) y Siostry (1998, Hermanas), esta vez escrito junto con su hermana y escritora Tatiana Tolstaya , así como varios ensayos sobre la poesía rusa y sueca de la Universidad de San Petersburgo publicación Scandinavica .
En 1997 fue galardonado con el Premio Literario Dovlatov.
Una de sus obras más recientes es un libro de cuentos: odna (2004, Alone).
Enlace:http://www.cccb.org/kosmopolis/en/participant-nat_lia_tolstaia-22753
Enlace:http://www.cccb.org/kosmopolis/en/participant-nat_lia_tolstaia-22753
viernes, 4 de mayo de 2012
http://inoutradio.com/desconocidas/
Katherine Mansfield, la diosa de los diarios con Thais Morales.
Todo está relacionado. El hilo de Ariadna de las D&F nos lleva hoy a hablar de Katherine Mansfield, una escritora de Nueva Zelanda que murió cerca de París, en el instituto Gurdjieff de Fointainebleau, ¿recordáis este nombre? Gurdjieff fue el maestro espiritual de una vieja conocida de esta sección, Margaret Anderson, la fundadora de The Little Review. Segunda conexión con nuestras D&F de este hilo caprichoso e infinito de Ariadna: Mansfield murió de tuberculosis, enfermedad a la que dedicó parte de su vida Alberta Lucille Hart, del que hablamos también hace unas semanas por ser el primer transexual de mujer a hombre de Estados Unidos.
Katherine Mansfield es la escritora más famosa de Nueva Zelanda. En realidad se llamaba Kathleen Beauchamp y nació 1888, en Wellington, ciudad que abandonó para ir a estudiar a Londres, al Queen’s College, con sus hermanas. Allí conoció a la que sería su compañera inseparable durante toda su vida: la escritora Ida Baker. Para entender la relación que mantuvieron sirve apuntar, como detalle significativo, que el segundo nombre de Baker era Constance y que esta cualidad era uno de los rasgos de su carácter en su relación con Katherine. Ida fue, como su segundo nombre indica, constante como la confidente de Katherine, como su compañera, como su ama de llaves y como su enfermera. Y Katherine correspondió a esa fidelidad y a esa solidez llamándola ‘mi montaña’, ‘mi esclava’ o el más poético, ‘mi albatros’.
Además de Ida y antes de que su relación se consolidara del todo, Katherine vivió dos historias con sendas mujeres, que le llevarían a escribir su único relato explícitamente lésbico en 1907, ‘Leves amores’. Se trata de un cuento de una página que explica una cita entre dos mujeres que van a cenar y a la ópera. Y en el que lo que no se cuenta es lo más evidente.
La primera de sus amantes fue Maata Mahupuku, hija de una mujer occidental y del hermano del jefe aborigen, Tamahau Mahupuku, de los Wairarapa. Maata conoció a Mansfield en 1900 cuando las dos iban a la escuela de Miss Swainson en Nueva Zelanda. Es probable que su relación comenzara antes de que Mansfield viajara por primera vez a Londres, donde se reencontraron en 1906. Aunque en aquella época londinense Katherine ya estaba saliendo con Ida Baker, su idilio con Maata continuó cuando las dos regresaron a Wellington. En junio de 1907 escribió: “Quiero a Maata, la deseo desesperadamente. Es impuro, pero es real”.
La segunda relación de aquella época fue con Edith Bendall. Bendall era nueve años mayor que Katherine y fue la escritora quien se atrevió a dar el primer paso invitándola a quedarse en su casa una noche que sus padres no estaban. El 1 de junio de 1907, Mansfield escribió en su diario: “He pasado la noche en sus brazos y hoy la odio, algo que si lo analizo significa que la adoro; que no puedo estar en mi cama sin sentir la magia de su cuerpo. Siento de manera mucho más poderosa los impulsos sexuales estando con ella que con un hombre. Me esclaviza, me seduce, y a toda ella y a su cuerpo los adoro”.
Edith Bendall se casó con un maestro de escuela y murió a la longeva edad de 107 años, en 1986. Cuando falleció ya había olvidado su matrimonio, pero aún recordaba su relación con Katherine. Se sabe que guardó las cartas de la escritora durante casi toda su vida, aunque se desconoce dónde fueron a parar tras su desaparición.
En 1907 la relación de Katherine con su familia iba a cambiar. Fue el año que escribió el relato ‘Leves amores’. Tras redactarlo a mano, le pidió a la secretaria de su padre, Mattie Putnam, que lo pasara a máquina. Mattie, inquieta ante lo que acababa de leer, se lo mostró al señor Mansfield y es más que probable que aquella lectura inesperada desencadenara una tormenta de problemas que finalizó el día que Katherine abandonó Nueva Zelanda, en 1908, para no volver nunca jamás.
Se fue a Londres, con una asignación mensual de 100 libras, y en la capital conoció a D. H. Lawrence y a Virginia Woolf. Pero en Londres no todo iba a ser perfecto para la joven Mansfield. En aquellos años conoció a un chico llamado Garnet Trowell, del que se quedó embarazada. Aquel segundo escándalo después de la escritura de ‘Leves amires’, exigió la presencia de su madre, Annie, en Londres a principios de 1909. La señora Mansfield recogió a su hija y se la llevó a Bad Wörsihofen, un sanatorio de Baviera, para mantener el embarazo en secreto y, de paso, curar a su hija de su lesbianismo. Annie estaba al corriente de la relación de Katherine con Ida Baker y no le hacía muy feliz saber que su hija mantenía esa clase de relaciones. El primer ‘problema’ de Katherine, el embarazo, acabó pronto, ya que la escritora sufrió un aborto. El segundo, en cambio, perduró hasta el final de sus días.
Y eso que Katherine empezó en 1911 una relación con el editor John Middleton Murry, con el que acabó casándose en 1918 para formar un matrimonio complicado, por llamarlo de alguna manera, debido a la presencia constante de Ida Baker en la vida de la escritora.
En diciembre de 1917, enfermó de tuberculosis y comenzó a viajar por Europa en busca de una cura para su enfermedad. Finalmente eligió un balneario, el centro Gurdjieff, cerca de París para quedarse una temporada. Como suele ocurrir en estos casos de marcado aire romántico, el apogeo y la madurez creativa de Mansfield coincidió con el final de su corta vida. El 9 de enero de 1923, a los 34 años, Katherine Mansfield murió a causa de una hemorragia después de subir corriendo unas escaleras para demostrarle a John Middleton, que había ido a visitarla, su recuperación.
Unos días antes había escrito en su Diario: “Quiero la tierra y sus maravillas: el mar, el sol. Quiero penetrar en él, ser parte de él, vivir en él, aprender de él, perder todo lo que es superficial y adquirido en mí, volverme un ser humano consciente y sincero. Al comprenderme a mí misma quiero comprender a los demás. Quiero realizar todo lo que soy capaz de hacer… trabajar con mis manos, mi corazón y mi cerebro. Quisiera tener un jardín, una casita, hierba, animales, libros, cuadros, música. Y sacar de todo esto lo que quiero escribir; expresar todas estas cosas… Quiero vivir la vida cálida, anhelante, viva, tener raíces en la vida, aprender, desear, saber, sentir, pensar, actuar, eso es lo que quiero, a donde debo tratar de llegar”.
Los Diarios de Mansfield son su gran obra. Los escribió sin pensar que iban a ser publicados, lo que les otorga la cualidad de la sinceridad absoluta e incondicional, de manera que leerlos es como leer el proceso de su mente: cómo creaba escenas, cómo utiliza hechos de la vida cotidiana para trabajarlos creativamente después. “Cuando escriba sobre el violín debo recordar ese modo de subir levemente y de hundirse lastimeramente; el modo cómo busca”, escribe en sus cuadernos. O, en otra entrada: “Lumbago. Es algo muy extraño. Tan inesperado, tan doloroso; debo recordarlo cuando escriba sobre un viejo. El gesto de levantarse, la pausa, la expresión enfurecida, y, cómo, por la noche, en la cama, uno tiene la impresión de quedar aherrojado”.
Katherine fue una escritora nata. Ni siquiera cuando alcanzó cierta fama creyó haber logrado un mínimo grado de perfección narrativa. “Sólo estoy rozando la superficie, estoy en la superficie”, decía una y otra vez en sus diarios, en los que la actitud hacia su obra es sana, austera, humorística. Huye de la vanidad, de los celos literarios y, aunque en los últimos años de su vida supiera que era una autora de éxito, no hay ni una sola alusión al respecto.
Para acabar anotaré dos las opiniones de dos diosas de la literatura: Virginia Woolf y de la escritora brasileña, Clarice Lispector.
“Katherine Mansfield”, decía la Woolf, “ha producido la única literatura que me ha hecho sentir celos. Sus escritos son el espectáculo de una mente privilegiada”.
Clarice Lispector, dijo de ella: “A los 15 años entré en una librería y uno de los libros que abrí contenía frases tan diferentes que me quedé leyendo, atrapada, allí mismo. Emocionada, pensé: “Pero si este libro soy yo”. Sólo después me enteré de que Katherine Mansfield está entre los mejores escritores de su época”.
Sobre la escritora
Ihimaera, Witi. ‘Dear Miss Mansfield: A Tribute to Kathleen Mansfield Beauchamp’. Viking Press. En esta obra se incluye la novela ‘Maat’, donde el autor recrea la historia de amor entre Mansfield y Maata.
Obras de Katherine Mansfield
‘Cuentos completos’. Alba editorial
‘Diario’. Ediciones B / Bolsillo
‘En un balneario alemán’. Alba editorial
Música
Lana del Rey
martes, 1 de mayo de 2012
Katherine Mansfield
Katherine Mansfield / DIARIO
1914
1º de abril. Pasé otro día espantoso. Nada me ayuda o podría ayudarme salvo una persona que pudiera adivinar. Fui a dar un paseo y tuvo cierta vaga alegría que me dieron unos niños y el ruido del agua como olas que se elevan.
1915
1º de enero. […] Para este año tengo dos deseos: escribir, ganar dinero. Consideremos. Con dinero podríamos marcharnos como queremos, tener una casa en Londres, ser libres como lo deseamos, y ser independientes y orgullosos con todos. Es sólo la pobreza la que nos mantiene unidos. […]
1916
22 de enero. [Villa Pauline, Bandol.] Ahora, realmente, ¿qué es lo que de verdad quiero escribir? Me lo pregunto. ¿Soy menos escritora que antes? ¿Es menos urgente la necesidad de escribir? ¿Aún me parece tan natural buscar esa forma de expresión? ¿La ha satisfecho el habla? ¿Pido algo más que relatar, recordar, asegurarme?
Hay veces en que estos pensamientos casi me asustan y casi me convencen. Me digo. Estás ahora tan realizada en tu propio ser, en estar viva, en vivir, en aspirar a un sentido mayor de la vida y un amor más profundo, que lo otro ha desaparecido de ti.
Pero no, en el fondo no estoy convencida, porque en el fondo nunca mi deseo fue tan ardiente. Sólo la forma que elegiría ha cambiado marcadamente. Ya no me siento intensada en el mismo aspecto de las cosas. La gente que vivió o a quien deseé introducir en mis historias ya no me interesan. Los argumentos de mis historias me dejan absolutamente fría. Aceptado que esa gente exista, y que todas las diferencias, complejidades y resoluciones sean verdaderas para ellos, ¿por qué debería yo escribir sobre ellos? No están cerca de mí. Todas las falsas cuerdas que me unen a ellos están cortadas del todo.
Ahora… ahora quiero escribir recuerdos de mi propio país. Sí, deseo escribir sobre mi propio país hasta que simplemente agote mis recuerdos. No sólo porque se trate de una “deuda sagrada” que le pague a mi país porque mi hermano y yo nacimos allá, sino también porque en mis pensamientos recorro con él todos los lugares recordados. Nunca me aparto de ellos. Deseo renovarlos por escrito.
Ah, la gente… la gente que amamos allá… de ellos, también, deseo escribir. Otra “deuda de amor”. Oh, quiero que por un momento nuestro país no descubierto salte ante los ojos del Viejo Mundo. Debe ser misterioso, como si flotara. Debe quitar el aliento. Debe ser “una de esas islas…” Lo diré todo, incluso el asunto de la canasta de la ropa. Pero todo debe ser contado con un sentido del misterio, con brillo, con un resplandor crepuscular, porque tú, mi pequeño sol de ese mundo, te has puesto. Te has caído por el enceguecedor borde del mundo. Ahora yo debo hacer mi parte.
Luego quiero escribir poesía. Siempre me siento temblando al borde de la poesía. El almendro, los pájaros, el bosquecito donde estás tú, las flores que no ves, la ventana abierta por la que me asomo y sueño que te reclinas contra mi hombro, y las veces que tu fotografía “parece triste”. Pero principalmente quiero escribir una especie de elegía a ti… tal vez no es poesía. Tal vez tampoco en prosa. Casi con seguridad en una especie deprosa especial.
Y, por último, deseo llevar una especie de libro de pequeñas notas, que se publique algún día. Eso es todo. Nada de novelas, nada de historias con problemas, nada que no sea simple, abierto.
1920
19 de diciembre.
Sufrimiento
Deseo que se acepte esto como mi confesión.
No hay límite para el sufrimiento humano. Cuando uno piensa:”Ahora he tocado el fondo del mar… ya no puedo ir más abajo”, uno se hunde más Y así es para siempre. El año pasado en Italia pensé: La mínima sombra más y sería la muerte. ¡Pero este año ha sido tanto más terrible que pienso en la Casetta con afecto! El sufrimiento es infinito, es la eternidad. Un remordimiento es el tormento eterno. El sufrimiento físico es… juego de niños ¡Tener el pecho aplastado por una gran piedra… uno podría reírse!
No quiero morir sin dejar asentada mi convicción de que el sufrimiento pueda superarse. Porque de verdad lo creo. ¿Qué se debe hacer? No tiene sentido lo que se denomina “ir más allá del dolor”. Eso es falso.
Uno debe rendirse. No resistirse. Aceptarlo. Dejarse abrumar. Aceptarlo por completo. Convertirlo en parte de la vida.
Todo lo que realmente aceptamos de la vida sufre un cambio. Así, el sufrimiento debe convertirse en Amor. Este es el misterio. Eso es lo que debo hacer. Debo pasar del amor personal al amor más grande. Debo darle a la totalidad de la vida lo que le di a uno. La presente agonía pasará… si no mata. No durará. Ahora soy como un hombre a quien le han arrancado el corazón… pero… ¡hay que soportarlo… hay que soportarlo! Tanto en el mundo físico como en el espiritual, el dolor no dura para siempre. Sólo que es tan agudo ahora. Es como si hubiera ocurrido un espantoso accidente. Si puedo dejar de revivir toda la conmoción y el horror del dolor, si ceso de recordarlo, me pondré más fuerte.
Aquí, por una extraña razón, surge la figura del doctor Sorapure. El era un buen hombre. Me ayudaba no sólo a soportar el dolor, sino que sugería que quizá la enfermedad física sea necesaria, sea un proceso reparador, y siempre me decía que consideraba cómo el hombre solo desempeñaba sólo una parte en la historia del mundo. Mi dolor simple y amable era puro de corazón, como Chéjov. Pero para estas enfermedades uno es el propio médico. Si el “sufrimiento” no es un proceso reparador, yo lo convertiré en tal. Aprenderé la lección que enseña. Estas no son palabras vanas. Estos no son los consuelos del enfermo.
La vida es un misterio. El dolor que atemoriza se atenuará. Debo dedicarme a mi trabajo. Debo poner mi agonía en algo, cambiarla. “La pena se convertirá en alegría”.
Es perderse de manera más total, amar más profundamente, sentirse parte de la vida, no separado.
¡Oh, Vida! Acéptame… hazme digna… enséñame.
Escribo eso. Levanto la vista. Las hojas se mueven en el jardín, el cielo está pálido, y me sorprendo a mí misma llorando. Es duro… es duro hacer una buena muerte…
Vivir… vivir… eso es todo. Y dejar la vida sobre esta tierra como la dejaron Chéjov y Tolstoi.
Después de una terrible operación, recuerdo que cuando pensaba en el dolor de estar toda tendida, me ponía a llorar. Cada vez volvía a sentirlo, y era insoportable.
Eso es lo que se debe controlar. ¡Extraño! Las dos personas que quedan son Chéjov, muerto, y el indiferente doctor Sorapure. Esos son los dos hombres buenos que he conocido.
1922
16 de enero. […] Hoy estoy en un cenagal de desaliento, y como todos los que están así, estoy fea, me siento fea. Es el triunfo de la materia sobre el espíritu. Esto no debe ser. Mañana, a toda costa (aquí lo juro) escribiré un cuento. Esta es mi primera resolución… en este diario. No me atrevo a deshacerla.
Octubre. Importante. Cuando podemos empezar a no tomarnos en serio nuestros fracasos, significa que estamos dejando de tenerles miedo. Es de suma importancia aprender a reírnos de nosotros mismos.
De Diario.
Traducción: Antonio Bonanno. Centro Editor de América Latina,
Buenos Aires 1978.
lunes, 30 de abril de 2012
Meira Delmar
La tarde
Te contaré la tarde, amigo mío.
La tarde de campanas y violetas
que suben lentamente a su pequeño
firmamento de aroma.
que suben lentamente a su pequeño
firmamento de aroma.
La tarde en que no estás.
El tiempo, detenido, se desborda
como un dorado río.
Y deja ver en su lejano fondo
no sé que cosas olvidadas.
El día vuelve aun en una ráfaga
de sol,
y fija mariposas de oro
en el cristal de aire...
Hay una flauta en el silencio, una
melancólica boca enamorada,
y en la torre teñida de crepúsculo
repiten su blancura las palomas.
como un dorado río.
Y deja ver en su lejano fondo
no sé que cosas olvidadas.
El día vuelve aun en una ráfaga
de sol,
y fija mariposas de oro
en el cristal de aire...
Hay una flauta en el silencio, una
melancólica boca enamorada,
y en la torre teñida de crepúsculo
repiten su blancura las palomas.
La tarde en que no estás... la tarde
en que te quiero.
en que te quiero.
Alguien que no conozco,
abre secretamente los jazmines
y cierra una a una las palabras.
abre secretamente los jazmines
y cierra una a una las palabras.
domingo, 11 de marzo de 2012
8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer
El mundo te necesita, mujer,
ahora, en este instante más que nunca. Necesita las raíces que se aferran a la
tierra y los sueños como mariposas que vuelan sin motivo por el cielo. El mundo
te necesita mujer, acunando a sus hijos entre los brazos, velando sus oscuros
fantasmas de las noches, acariciando sus manos con tus manos. El mundo te
necesita, mujer, el ritmo de tus caderas iluminando las sombras en las calles,
la brisa de tu cabello temblando en los jazmines detrás del muro de los patios.
El mundo, mujer, necesita la ternura de tu mirada, la humildad de los detalles
que embellecen con su presencia los espacios. Necesita tu voz lanzando a los
cuatro vientos la sabiduría heredada de las madres y las madres de sus madres…así
en esa cadena de amor capaz de derribar los muros más gruesos blandiendo en
alto la esperanza. El mundo necesita de tu amplia mirada hacia el futuro, tu
necesidad de tener llena la despensa y el corazón grande.
Necesita tus risas y tus
lágrimas, tus emociones y tus sentimientos y tu presencia en todos los lugares
y las cosas, no para ser como un hombre, sino para ser en toda tu esencia una
MUJER.
Antonia Toscano López
jueves, 2 de febrero de 2012
Antonia Pozzi
| « Triste orto abbandonato l'anima si cinge di selvagge siepi di amori: morire è questo ricoprirsi di rovi nati in noi » | |
(Antonia Pozzi, da Naufraghi, 19 dicembre 1933)
|
La poesía
Parte dal crepuscolarismo di Sergio Corazzini: «Appoggiami la testa sulla spalla / che ti carezzi con un gesto lento [...] Lascia ch'io sola pianga, se qualcuno / suona, in un canto, qualche nenia triste» per poi viverlo interiorizzato: «vivo della poesia come le vene vivono del sangue», scrive, e infatti cerca di esprimere nelle parole l'autenticità dell'esistenza, non trovando verità nella propria e, come riservata e rigorosa fu la sua breve vita, così le sue parole, secondo la lezione ermetica, «sono asciutte e dure come i sassi» o «vestite di veli bianchi strappati», ridotte al «minimo di peso», come scrisse Montale, e trasferiscono peso e sostanza alle immagini, per liberarne l'animo oppresso ed effondere il sentimento nelle cose trasfigurate in simbolo.
Dall'espressionismo tedesco trae atmosfere desolate e inquietanti:
«le corolle dei dolci fiori
insabbiate.
Forse nella notte
qualche ponte verrà
sommerso.
Solitudine e pianto -
solitudine e pianto
dei larici»
insabbiate.
Forse nella notte
qualche ponte verrà
sommerso.
Solitudine e pianto -
solitudine e pianto
dei larici»
oppure
«All'alba pallidi vedemmo le rondini
sui fili fradici immote
spiare cenni arcani di partenza»
sui fili fradici immote
spiare cenni arcani di partenza»
o anche
«Petali viola
mi raccoglievi in grembo
a sera:
quando batté il cancello
e fu oscura
la via del ritorno»
mi raccoglievi in grembo
a sera:
quando batté il cancello
e fu oscura
la via del ritorno»
La crisi di un'epoca s'incontra con la sua tragedia personale e se, come scrisse in una lettera, «la poesia ha questo compito sublime: di prendere tutto il dolore che ci spumeggia e ci rimbalza nell'anima e di placarlo, di trasfigurarlo nella suprema calma dell'arte, così come sfociano i fiumi nella celeste vastità del mare», quel dolore non si placa nella sua poesia ma, come un fiume carsico, ora vi circola sotterraneo e ora emerge e tracima, sommergendo l'espressione poetica nel modo stesso in cui travolse la sua vita.
jueves, 5 de enero de 2012
Alejandra Pizarnik
"Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón.
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos".
Alejandra Pizarnik
Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1936.
Obtuvo su título en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires y posteriormente viajó a Paris
hasta 1964 donde estudió Literatura Francesa en La Sorbona y trabajó en el campo literario colaborando
en varios diarios y revistas con sus poemas y traducciones de Artaud y Cesairé, entre otros.
Es una de las voces más representativas de la generación del sesenta y es considerada como una de las poetas
líricas y surrealistas más importantes de Argentina.
Su obra poética está representada en las siguientes obras: «La tierra más ajena» en 1955, «La última inocencia»
en 1956, «Las aventuras perdidas» en 1958, «Árbol de diana» en 1962, «Los trabajos y las noches» en 1965,
«Extracción de la piedra de locura» en 1968, «El infierno musical» en 1971 y «Textos de sombra y últimos poemas»,
publicación póstuma en el año 1982.
En 1972 falleció como consecuencia de una profunda depresión. ©
http://amediavoz.com/pizarnik.htm#LA ÚLTIMA INOCENCIA
viernes, 16 de septiembre de 2011
El misterio de Carmen Laforet
http://libroyautor.blogspot.com/2011/09/aniversarios-literarios-el-misterio-de.html
Aniversarios literarios: el misterio de Carmen Laforet
El caso de Laforet es uno de los mayores misterios de la narrativa de la posguerra española.
En 1944, a los 23 años, Laforet ganó el Premio Nadal conNada, una obra de carácter existencialista con numerosas referencias a la pobreza y mediocridad de aquella España. Un libro brillante, que se sigue leyendo muy bien, y que presagiaba el nacimiento de una nueva estrella literaria.
En 1944, a los 23 años, Laforet ganó el Premio Nadal conNada, una obra de carácter existencialista con numerosas referencias a la pobreza y mediocridad de aquella España. Un libro brillante, que se sigue leyendo muy bien, y que presagiaba el nacimiento de una nueva estrella literaria.
Sin embargo, Laforet no volvió a brillar con tanta intensidad nunca más, paradesaparecer de nuestras letras a partir de los años 70.
Muy insegura en lo personal y en lo social, se casó -como Ana M.ª Matute, qué curioso- con un hombre mucho menos brillante que ella, el periodista Manuel Cerezales, que hizo lo posible porque no destacara más que él, por anularla.
Aunque se separaron en 1970, Carmen Laforet ya no pudo remontar su carrera.
En los último años de su vida, aquejada de alzheimer, no siguió con la escritura ni ordenó o reescribió muchos de sus textos de la época del silencio. Murió en 2004.
En los último años de su vida, aquejada de alzheimer, no siguió con la escritura ni ordenó o reescribió muchos de sus textos de la época del silencio. Murió en 2004.
A su hija, Cristina Cerezales, debemos la recuperación de numerosos cuentos, escritos, documentos y cartas que arrojan una nueva luz sobre la obra de su madre, como la interesante correspondencia con Ramón J. Sender, recogida en el volumenPuedo contar contigo. Correspondencia (Destino, 2003).
Resulta muy interesante -y desconcertante, también- la magnífica biografía Carmen Laforet. Una mujer en fuga, deAnna Caballé e Israel Rolón (RBA y Círculo de Lectores, 2010).
Menoscuarto ediciones publicó en 2007 Carta a don Juan: cuentos completos, mientras que la última edición de Nadaes de Destino (2008).
Resulta muy interesante -y desconcertante, también- la magnífica biografía Carmen Laforet. Una mujer en fuga, deAnna Caballé e Israel Rolón (RBA y Círculo de Lectores, 2010).Menoscuarto ediciones publicó en 2007 Carta a don Juan: cuentos completos, mientras que la última edición de Nadaes de Destino (2008).
viernes, 4 de febrero de 2011
Herta Müller. Premio Nobel de Literatura 2009
LA AGUJA
Aún hay luz en casa del carpintero. Windisch se detiene. El cristal de la ventana reluce. Refleja la calle. Refleja los árboles. La imagen atraviesa la cortina.
Penetra en la habitación por entre los ramilletes de encaje. Junto a la estufa de azulejos hay una tapa de ataúd apoyada en la pared. Aguarda la muerte de la vieja Kroner. Su nombre está escrito sobre ella. Pese a los muebles, la habitación parece vacía entre tanta claridad.
El carpintero está sentado en una silla de espaldas a la mesa. Su mujer, de pie ante él, se ha puesto un camisón de dormir a rayas. Tiene una aguja en la mano. De la aguja cuelga un hilo gris. El carpintero tiene el dedo Índice estirado hacia ella. Con la punta de la aguja, su mujer le quita una astilla de la carne.
El dedo sangra. El carpintero lo contrae. La mujer deja caer la aguja. Baja los párpados y ríe. El carpintero le mete la mano bajo el camisón. Se lo levanta. Las rayas se enroscan. El carpintero recorre los senos de su mujer con el dedo sangrante. Los senos son grandes. Tiemblan. El hilo gris cuelga en la pata de la silla. La aguja se balancea con la punta hacia abajo.
J unto a la tapa del ataúd está la cama. La almohada es de damasco, con lunares grandes y pequeños. La cama está tendida. La sábana es blanca, y el cubrecama también. La lechuza pasa volando ante la ventana. Con un largo aletazo recorre el cristal. Su vuelo es crispado.
Bajo la luz oblicua, la lechuza se duplica. Inclinada, la mujer va de un lado a otro ante la mesa. El carpintero le mete la mano entre las piernas. La mujer mira la aguja que cuelga. La coge. El hilo se balancea. La mujer deja resbalar su mano por el cuerpo. Cierra los ojos. Abre la boca. El carpintero la lleva a la cama cogida por la muñeca. Tira sus pantalones sobre la silla. El calzoncillo parece un remiendo blanco entre las perneras. La mujer alza los muslos y dobla las rodillas. Su vientre es de pasta. Sus piernas forman una especie de bastidor blanco sobre la sábana. Encima de la cabecera cuelga una foto en un marco negro. La madre del carpintero apoya su pañuelo de cabeza contra el ala del sombrero de su esposo. En el cristal hay una mancha. Sobre la barbilla de la madre, que sonríe desde la foto. Sonríe ya próxima a la muerte. A un año escaso. Sonríe hacia una habitación situada pared por medio.
La rueda del pozo gira porque la luna es enorme y bebe agua. Porque el viento se enreda entre sus rayos. El saco está húmedo. Cuelga sobre la rueda trasera como un cuerpo dormido. «Como un muerto cuelga detrás de mí este saco», piensa Windisch.
Windisch siente su sexo tieso y contumaz pegado al muslo.
«La madre del carpintero se ha enfriado», piensa
Windisch.
Aún hay luz en casa del carpintero. Windisch se detiene. El cristal de la ventana reluce. Refleja la calle. Refleja los árboles. La imagen atraviesa la cortina.
Penetra en la habitación por entre los ramilletes de encaje. Junto a la estufa de azulejos hay una tapa de ataúd apoyada en la pared. Aguarda la muerte de la vieja Kroner. Su nombre está escrito sobre ella. Pese a los muebles, la habitación parece vacía entre tanta claridad.
El carpintero está sentado en una silla de espaldas a la mesa. Su mujer, de pie ante él, se ha puesto un camisón de dormir a rayas. Tiene una aguja en la mano. De la aguja cuelga un hilo gris. El carpintero tiene el dedo Índice estirado hacia ella. Con la punta de la aguja, su mujer le quita una astilla de la carne.
El dedo sangra. El carpintero lo contrae. La mujer deja caer la aguja. Baja los párpados y ríe. El carpintero le mete la mano bajo el camisón. Se lo levanta. Las rayas se enroscan. El carpintero recorre los senos de su mujer con el dedo sangrante. Los senos son grandes. Tiemblan. El hilo gris cuelga en la pata de la silla. La aguja se balancea con la punta hacia abajo.
J unto a la tapa del ataúd está la cama. La almohada es de damasco, con lunares grandes y pequeños. La cama está tendida. La sábana es blanca, y el cubrecama también. La lechuza pasa volando ante la ventana. Con un largo aletazo recorre el cristal. Su vuelo es crispado.
Bajo la luz oblicua, la lechuza se duplica. Inclinada, la mujer va de un lado a otro ante la mesa. El carpintero le mete la mano entre las piernas. La mujer mira la aguja que cuelga. La coge. El hilo se balancea. La mujer deja resbalar su mano por el cuerpo. Cierra los ojos. Abre la boca. El carpintero la lleva a la cama cogida por la muñeca. Tira sus pantalones sobre la silla. El calzoncillo parece un remiendo blanco entre las perneras. La mujer alza los muslos y dobla las rodillas. Su vientre es de pasta. Sus piernas forman una especie de bastidor blanco sobre la sábana. Encima de la cabecera cuelga una foto en un marco negro. La madre del carpintero apoya su pañuelo de cabeza contra el ala del sombrero de su esposo. En el cristal hay una mancha. Sobre la barbilla de la madre, que sonríe desde la foto. Sonríe ya próxima a la muerte. A un año escaso. Sonríe hacia una habitación situada pared por medio.
La rueda del pozo gira porque la luna es enorme y bebe agua. Porque el viento se enreda entre sus rayos. El saco está húmedo. Cuelga sobre la rueda trasera como un cuerpo dormido. «Como un muerto cuelga detrás de mí este saco», piensa Windisch.
Windisch siente su sexo tieso y contumaz pegado al muslo.
«La madre del carpintero se ha enfriado», piensa
Windisch.
De: "El hombre es un gran faisán en el mundo"
Toni Morrison
http://biografiasde.com/biografia/toni-morrison/
No temas. Mi relato no puede hacerte daño a pesar de lo que he hecho y te prometo que yaceré tranquilamente en la oscuridad, tal vez llorando o en ocasiones viendo una vez más la sangre, pero nunca volveré a estirar mis extremidades para levantarme y enseñar los dientes. Te lo explico. Si quieres, puedes considerar lo que te cuento como una confesión, pero llena de curiosidades habituales solo en los sueños y en esos momentos en los que el vapor de una tetera adopta la forma del perfil de un perro. O cuando un muñeco de farfolla sentado en un estante aparece de pronto despachurrado en un rincón de la sala y el malévolo motivo por el que está ahí resulta
evidente. Cosas más extrañas suceden continuamente en todas partes. Lo sabes. Sé que lo sabes. Un interrogante: ¿quién es responsable? Otro: ¿sabes interpretar? Si una pava real se niega a empollar, me apresuro a interpretarlo y, con toda seguridad, esa noche veo a minha mãe en pie y con su hijito de la mano, mis zapatos metidos en el bolsillo del delantal. Otros signos requieren más tiempo para comprenderlos. A menudo hay demasiados
signos, o un brillante augurio se nubla con demasiada rapidez... http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200904/04/cultura/20090404elpepucul_2_Pes_PDF.pdf
No temas. Mi relato no puede hacerte daño a pesar de lo que he hecho y te prometo que yaceré tranquilamente en la oscuridad, tal vez llorando o en ocasiones viendo una vez más la sangre, pero nunca volveré a estirar mis extremidades para levantarme y enseñar los dientes. Te lo explico. Si quieres, puedes considerar lo que te cuento como una confesión, pero llena de curiosidades habituales solo en los sueños y en esos momentos en los que el vapor de una tetera adopta la forma del perfil de un perro. O cuando un muñeco de farfolla sentado en un estante aparece de pronto despachurrado en un rincón de la sala y el malévolo motivo por el que está ahí resulta
evidente. Cosas más extrañas suceden continuamente en todas partes. Lo sabes. Sé que lo sabes. Un interrogante: ¿quién es responsable? Otro: ¿sabes interpretar? Si una pava real se niega a empollar, me apresuro a interpretarlo y, con toda seguridad, esa noche veo a minha mãe en pie y con su hijito de la mano, mis zapatos metidos en el bolsillo del delantal. Otros signos requieren más tiempo para comprenderlos. A menudo hay demasiados
signos, o un brillante augurio se nubla con demasiada rapidez... http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200904/04/cultura/20090404elpepucul_2_Pes_PDF.pdf
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